
Cariño, fue como si hubieras leído... como si adivinaras mis deseos o hubieras reaccionado a mis pequeños reproches
Me has dado todo, todo, lo que me gusta. Te has portado como Rey que eres. Simplemente me dejas muda, feliz y agradecida de Dios y de la vida.
Hoy te miraba, te gozaba mirándote cantar... y le decía a Dios muy bajito y casi sin mover los labios: "Gracias Dios mío, Padre amoroso. Gracias por este hombre maravilloso que tengo al frente ¡Gracias porque es el ser que me hace tan feliz! Bendícelo y protégelo... ¡Lo amo tanto...!

No hay comentarios:
Publicar un comentario