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sábado, 15 de mayo de 2010

MUJER PERDIDA

Cuando se tiene el coco como yo lo tengo, se dice que una mujer está perdida. Y es verdad, yo lo estoy. Por él haría todo, incluso golpear a alguien, dormir en la calle o escarbar comida en el tacho de la basura.
¡Ay Dios, cuánto lo amo! Y él sabe que lo adoro, como una loca que soy...
Mis sentidos pasan pendientes de ese hombre delicioso que es él. Si no lo veo, lo imagino y si no lo escucho, lo evoco, de modo que pueda siempre estar "sintiendo" su presencia en mi. Él, mi amor, lo sabe y se deja querer, se nota que es feliz de ese modo. Siente que mi vida le pertenece y que el resto que me queda está consagrada a él. Así lo deseo y así lo hago y no me cuesta nada porque el amor que le tengo es tan grande que no cabe otra cosa.
Él a mí me lo da todo, es decir, todo lo que se puede a la distancia. No es poco pero tampoco es mucho. Hay quienes nos critican por amarnos a la distancia por la imposibilidad de consumar el amor de una forma física. Hace dos días hablábamos de un tema relacionado y llegamos a la conclusión de que todas las iniciativas que llevemos a cabo, si nos hace feliz es adecuado. Nosotros llevamos mucho tiempo juntos, con la alegría y la ilusión de siempre. El amor y la pasión no disminuyen a pesar de las distancias y esto no es algo reciente ni una novedad pasajera. Son 5 años ininterrumpidos. Sólo nos ha detenido un poco el terremoto, pero ni eso. Nuestras actividades sociales y vacaciones las conjugamos de tal modo que no estorben sino que ayuden a fortalecer el lazo, y nos ha dado resultados.
La meta es de alto costo y de larga resistencia, pero lo lograremos.
Lo que está perdida es mi cabeza, es cierto, pero no existe otra cosa que supere este amor y esta felicidad, que NINGÚN HOMBRE en este mundo de Dios me lo había dado. Sólo él lo ha logrado, por eso estoy perdida, alucinada, ida o el adjetivo que se quiera usar para decir que estoy loca. Porque loca puedo estar, pero perdida de puta? eso jamás!. Aclaro: puedo ser puta, pero puta de él nada más.

lunes, 10 de mayo de 2010

OTRA VEZ REVENTÁ

No sé qué hacer con esta cagada de vida que llevo. Sé que la única que capitanea este barco soy yo, pero influenciada por las mareas y los vientos que corren. En cierto modo también depende de la pericia del capitán, de las características técnicas del barco y del tipo de energía que use para moverlo.
El mío no sé de qué modelo es. Debe ser del 52 SXX. En ocasiones se mueve con combustible, otras con vapor y las más, con velas. No llevo marineros, sólo un tripulante llamado corazón, una radio llamada conciencia y una brújula llamada sentimiento. HIdrato mi piel por fuera, con agua salada de las glándulas que van en la parte más alta de la estructura del soporte principal.
Y salgo por el mundo tratando de llegar a sus costas. De vez en cuando toca fondear, capear el temporal. Las olas a veces se portan agresivas con la vetusta pero aguerrida nave. Avanza dejando un estela visible en la que se lee muy claramente "te amo". Ondula, se mece con el viento, trepa por las olas, parece sumergirse, pero no lo hace. Es sólo la impresión de quien observa. Lleva buen curso.
El capitán está cansado, agotado. Ha debido lidiar con las velas. Los nudos a veces quedaron flojos y doble trabajo. Hoy tirará el ancla y quedará a la gira durante la noche. Decidió reponer fuerzas para determinar el destino final de la travesía. Mucho que evaluar y poco tiempo disponible. Entre pensar y dormir pasará el tiempo volando.
¡Que Neptuno me ayude!