Powered By Blogger

martes, 20 de diciembre de 2011

¿ERES TÚ...?

¿Eres tú el que cantaba que yo era su norte y su sur, el destino donde iban sus pasos?
¿Eres tú el que decía que yo te hacía más falta, que tú a mi?
¿Eres el mismo que decía que yo era su refugio y su desahogo, que yo era la única que lo escuchaba y lo entendía?
¿Eres el mismo rufián que me dejó hablando sola, sin ninguna explicación?
Te desconozco. No eres el hombre con que me casé virtualmente, eres una estafa en mi vida. Jamás pensé que actuarías con ese grado de cobardía frente a mi.
Van 11 días, y tú absolutamente mudo y perdido. Se sabe que estás porque te conectas a esa basura de página de siempre, de lo contrario ni siquiera sabría si aún vives.
Sé que tu vida es una gran mierda y lo seguirá siendo, porque visto está que nunca tendrías el valor de cambiarla. Te acomoda esa mierda, y allí te amoldarás por el resto de tu existencia. Ya te hizo efecto la poderosa brujería, la macumba esa que en el fondo tu mismo financias. Y tal como dijo mi abuela, es tan bien hecha que los hombres no creen en ella, incluso defienden a quien la manda a hacer.
Eso sí, quisiera que hicieras justicia, equilibrando las cosas con ambas mujeres. A esa bruta que tienes ahí, grítale como lo hiciste conmigo. De ella desconéctate, y deja de hablarle los mismos días que lo haces conmigo. De ese modo, algo justo será tu trato. 
Ella se merece millones de veces más esa actuación tuya, porque  no te oye, no te atiende, no te conversa, no te cambia la ropa de cama y menos aún te la lava. Para qué decir más, si ni comida te hace, pero tú tan tonto y tan Macabeo, llegas a tiritar sólo de pensar que ella, la bestia, se acerca a  la casa.
Vives en un mundo más falso que el virtual, pero  seguramente es lo que soñabas y buscabas en la vida. Pues, que seas entonces muy feliz. 
Me he equivocado medio a medio contigo. Te pensé un hombre normal, con afectos, con sentimientos y con empatía, pero las evidencias hacen que la imagen que me formé de ti durante estos años, quede sin sustento.
Goza tu vida y no te preocupes por mi, porque a tiempo, muy a tiempo he escogido un camino espiritual que quiso ser alternativo a mi forma de trabajo, pero está empezando a llenar mi vida entera. 
Tengo que admitir que me duele mucho el haberme equivocado contigo. He llorado, y por todo ese dolor vas  a pagar, queramos o no, pero como te amo, te perdono y deseo que te sea leve.

domingo, 18 de diciembre de 2011

REVENTADA


Es bien cierto que estos blogs son una verdadera catarsis, un espacio bendito donde poder desahogarse sin que nadie nos critique, y si lo hacen, no duele porque no los conocemos, ni queremos llegar a conocerlos.
Hoy estoy mal y lo he estado hace 9 días porque el amor de mi vida decidió dejarme, sin decir palabra.
¿Qué hacer?¿Qué pensar? Estoy sin movimiento y sin pensamiento. Estoy atónita y aún no doy crédito a mis ojos y a mis oídos. No puedo entender la reacción ni los motivos que tuvo para dejarme.
Rogar más de lo que he rogado, es indigno. Me he arrastrado por amor, he dejado de lado mis convicciones, me he hecho a un lado en todo para dejarlo ser, he cambiado hasta mis opiniones y mi forma de ver la vida por mimetizarme con él, y no ha valido de nada.
Estoy herida y ofendida. Me siento despreciada y desvalorizada, y eso hace que hoy tenga rencor. No quiero hacerle mal a nadie ni con el pensamiento, pero quiero justicia y vuelta de mano. Ya basta de sufrir por un amor que dice amarme y me pisotea, me ignora y me muestra indiferencia.
Por años he temido que renazca  J, la mujer terrible, la que no se deja ofender. Ella es furiosa y vengativa. Da donde más duele y es implacable cuando castiga. Siento que se encuentra cerca o está llegando.
Casi celebraría verla, porque aquí hace falta justicia. Hay que poner las cosas en su sitio y darle a cada quien su merecido, y ella es la única capaz de hacerlo. 
J no parece tener sentimientos buenos, solo tiene un objetivo en la cabeza: venganza hasta el final. Cuando todo ardió, hay cenizas y sólo queda algo de humo, ella se detiene. Observa todo a su alrededor, busca que todo esté en calma. Da una mirada final y luego se marcha sin voltear la cabeza. No se sabe si llora o ríe, porque ella echa su mechón a la cara a modo de máscara y eleva su escudo. J ha venido a hacer justicia y retornará cuando las circunstancias la obliguen. Hay que cuidarse de ella.

martes, 13 de diciembre de 2011

LO HIZO DE NUEVO

Este mariconazo me tiene cagada porque ha decidido enojarse. El sábado pasado me dejó hablando sola y se largó sin aviso, y hasta hoy martes no ha dado señales de querer comunicarse conmigo. 
Yo le escribo tierna y pacientemente diciéndole que no lloraré y que dejaré que haga lo que quiera, incluso si quiere enojarse, pero le advertí que no tire demasiado del hilito porque ya me estoy empezando a cabrear.
¿Cuál fue el motivo? Me dijo que se había conectado hace como dos horas antes (pero yo no sabía, no me avisó) pero yo me conecté a la hora que creí que iba a estar, es decir, como lo hace siempre cuando es sábado. Al escuchar mi explicación se fue caldeando y me dijo que yo tenía la mala costumbre de conectarme como "desconectada" y como yo le replicara que ahora que tengo equipos nuevos no necesito hacerlo, que era él quien me aparecía desconectado y que acaba de subir el cuadrito diciendo que se había conectado. Se enfureció y me dijo que él no mentía y  vociferaba como una fiera. Se acercó a la pantalla y desapareció dejándome botada.
La verdad es que yo antes lo hacía porque mi ordenador tardaba como media hora en partir y en estar más o menos funcional. Cuando lo encendía corría el riesgo de que me viera en pijama, sin pintura y toda legañosa, pero no por esconderme, sino para cuidar mi imagen, que para mi es muy importante. Pero él no quiso oír  razones y se largó.
¿Qué he hecho? meterme en el trabajo (que me tiene llena hasta la coronilla) y en mis terapias Reiki, pero igual lo extraño mucho, mucho. No sé qué irá a decidir mañana, pero no me apuraré por él y dormiré lo más que pueda porque ahora estoy trasnochando.
Me tendrá que pagar todos estos sinsabores que me hace pasar. Lo prometo.