
Sólo me busca cuando tiene un problema, cuando está alicaído, cuando ha pasado un rabia o cuando ha peleado. Soy su Muro de los Lamentos y parece que nada más. Es triste darse cuenta de que la contraparte pierde el interés o hay otras distracciones, porque ya nada puedo hacer, ni menos a esta distancia.
Aquí estoy esperando y mirando como gato a la carnicería, y él no intenta nada. Según sé, ahora le ha dado hasta por dormir la siesta y de ese modo, cuando ha despertado se ha dado cuenta que se quedó dormido. Yo puedo entender eso, pero no aceptarlo, porque cuando uno ama, se desespera y no hay nada que le aparte de su objetivo.
Triste es darme cuenta que no soy su norte y que solo soy una chica simpática a quien le gusta contactar cuando tiene ganas. Poco parece darse cuenta de la profundidad de los sentimientos que ha creado en mi y la repercusión que su inconstancia genera. Lo amo, pero hay ocasiones como esta, en que lo estrangularía.
Hoy está de cumpleaños y lo más seguro es que estén celebrando. Deberé quedarme al margen una vez más.

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