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martes, 3 de noviembre de 2009

FE

Le digo tantas cosas que a veces creo abrumarlo. Es que es mi hombre exquisito, el que le da color y sabor a mi vida. Él me hace tan feliz que perdería la compostura y chillaría de gusto como una verdadera loca. No lo he hecho nunca pero estoy esperando ir a la playa para hacerlo y gritárselo al mar a todo pulmón. A él no le importará, tampoco se lo contará a nadie porque el mar es un buen amigo.
Miro el espejo y veo a una mujer distinta de la que siento que llevo adentro. Me veo madura, mayor, pero soy tan solo una chiquilla capaz de hacer de todo. Soy una joven de 16 enamorada de su Príncipe Azul ¿Qué pasa que las imágenes internas y externas no coinciden?
Bueno, todo lo que me ocurre es la magia de sentirse enamorada. Es el saber que existe ese hombre que tanto deseé en la vida. El único dolor es que esté casado y que quizás nunca sea mío, pero como la fe mueve montañas y esa no me falta, veremos lo que hace mi Padre al respecto. Yo sólo espero por mi Gran Premio.
Te amo, tesoro!

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