
Tiene el efecto de un huracán cuando pasa por mi vida. Todo lo que era, dejó de ser para siempre y todo lo que será, es una incertidumbre. Nada es rutinario a su lado, y eso ante mis ojos, lo hace extremadamente interesante. Él es un desafío en sí, ya que no se entrega con nadie, guarda secretos eternamente y juega al enojado con frecuencia. Hummm.... eso me hace hacer varios stop en mi vida, porque con él hay que rearmarse constantemente y cambiar de estrategia para poder entonar con su música. ¡Qué trabajo me está dando este hombre! pero él vale la pena y todos los sacrificios.
No me gusta nada en bandeja, me gusta que me cueste, pero a veces me irrita el no lograrlo... Se me caen mis alitas, me desmoralizo y me pongo triste porque no logro atrapar a mi abejorro esquivo. Me pregunto: ¿Cuándo lloverá para que deje de revolotear y se refugie en mi panal?
Bueno, he tenido mucha paciencia y otros años más no me harán nada. Si envejezco esperando, también lo hará él. Yo lo querré igual: con arrugas, con panza o con menos cabello, pero ¿Me querrá él a mi si yo cambio físicamente? Buena pregunta, pero confío en que la respuesta será un sí.

No hay comentarios:
Publicar un comentario