Powered By Blogger

martes, 11 de enero de 2011

HOMBRE AL ACECHO

Dentro de cientos de ignorados y rechazados hay un hombre que me habló. Es algo mayor -quizás lo indicado para mi seguridad y pequeños traumas personales- y según él es un profesional y pequeño empresario. Miré sus fotos y lo vi muy tierno porque en todas aparece con una pequeña niña, que yo creo es su nieta. Me da confianza eso.
Me escribió diciéndome si podía saber algo más de mis gustos. Le respondí generalidades y me dijo que yo era muy interesante y también me habló de él, de su vida. Lógicamente, como se transformó en un diálogo, le volví a responder y sin ninguna prisa ni protocolo. Ni siquiera nos saludamos, solo seguimos con lo hablado. Al cuarto intercambio me ha dicho que desea conocerme, si nos podemos encontrar en mi ciudad, en un conocido restaurante a tomar un café, un trago o simplemente cenar.
Yo, buscando escape, le dije que primero debo estar en vacaciones, que no puedo salir, pero la verdad no me interesa y me cago de miedo de solo pensar en conocer un hombre. Sin haber hecho nada, me siento traidora con Felipe...
Es que él me cierra todas las salidas, tal vez sin querer, pero me deja, me abandona, al primer obstáculo. Eso me tiene cansada y parece que mi naturaleza se empieza a rebelar.
Yo quiero paz, quiero amor, quiero sexo, pasión, complicidad, pero especialmente afinidad, comprensión y tranquilidad. Estoy dispuesta a darle eso, pero no estoy segura de seguir soportando sus rabietas para mi incomprensibles. Creo que la mejor forma es el diálogo en una pareja. Si él no me dice lo que le molestó ¿cómo voy a saberlo?
Por ahora he sacado la invitación a un lado, la he pospuesto, pero voy a tenerla muy en cuenta. Debería relacionarme con más gente que aquella que mi trabajo me obliga. Me sirve para comparar y ver otro tipo de personas. Además yo ando muy mal en actividad social, porque la última vez que salí a cenar afuera, sin todos los compañeros de trabajo, fue en el 2008.
Me di cuenta que este hombre es un filántropo y tiene como hacerlo. Sí, definitivamente tenemos afinidades.
Ya veremos lo que Dios, Felipe y la vida me ofrecen.

No hay comentarios:

Publicar un comentario