
Dura como roca, firme como roble, tiesa y peligrosa como un hielo afilado. Indiferente, poderosa, sarcástica, insensible y casi canalla, me he puesto desde ayer.
No hay nada que me sensibilice, nada que me conmueva. Lunes consegui hora para el martes en el dentista para sufrir. Estuve dos horas allí acostada y soportando una inmovilización grotesca y dolorosa, aparte de la intervención que de por si lo es también. Dos horas sintiendo molestias y dolores que durarán 4 días, pero que lo necesitaba, puesto que con ese dolor físico sentiré menos el dolor del corazón.
Tengo que probar que soy capaz de soportarlo, que soy fuerte y que nadie me doblega, me desprecia, me humilla y se queda sin consecuencias. ¿Dónde está la madera firme e incorruptible de la que fui hecha? ¡Quiero verla! Que tire los barnices que la camuflan porque quiero verla y lucirla ante el mundo. Soy del mejor alerce, de ese milenario y no permitiré que nada ni nadie me vuelva a dañar.
Amé. Sí, dije amé, lo dije en pasado porque ese amor está petrificado y guardado a mil metros bajo el nivel del mar. De eso pueden resultar dos cosas: se pudre y se incorpora al suelo o se convierte en un fino y valioso diamante.
Dejemos al tiempo y al Universo que haga lo suyo. Ya no puedo forzar más, no puedo arrastrame nuevamente porque ya me asemejé mucho a una cascabel, pero con tan mala fortuna que me tocaron una flauta y me encantaron. No me comí la presa y fui la presa del flautista.
A pesar de haber leído un breve mensaje que decía algo así como "Yo estuve, tu no. Saludos, cuídate reina", estoy nuevamente seca, sin sentimientos, aunque confieso que no me lo esperaba. Me dio una pequeñita alegría pero me desconcertó porque ayer dijo que no pensaba escribir más. Puede que haya sido algo de momento, un enojo severo y que se le pase como siempre, pero ahora dejó huella en mi ya que tuve un dolor muy grande. Esta vez le costará mucho porque ya me cabreó. Incluso llegué a pensar de que es inestable emocionalmente . Claro que eso es mucho insultarlo, pero es que me saca de quicio con sus huevadas. ¿Hasta cuando pago los platos rotos de otras mujeres? Quiero que alguien me lo diga.
Ahora me voy a acostar. Ya me he maltratado mucho hoy porque no fue solo el dentista, fue también en el trabajo y en la trasnochada que me he excedido. Iré a rumiar mi mal genio y a contemplar la pared desnuda ya que saqué ese estúpido reloj que me hacía mirarlo todas las horas que estaba en mi habitación. ¡No merece que yo lo mire!
Por cierto, saqué todas las fotos de él, incluso de mi bolso porque no quiero ni mirarlo. Estoy furiosa aún.
Confieso, eso sí, que cuando busco imágenes lo miro en mi computadora, y hasta me detengo unos instantes en cada foto. No puedo evitarlo, es superior a mi. La única diferencia es que no le hablo ni le digo nada, aunque eventualmente le echo alguna chuchada en vez de las palabras de amor y los piropos que antes le decía. No necesito explicar porque lo hago: es un culiaoooooooooo de mierdaaaaaaaaa.
Buenas noches. No, buenos días. Son las 4 am.

No hay comentarios:
Publicar un comentario